EL IMPULSO PARA PROGRAMAR LA META

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Me llamo Maria Moreyra, tengo 37 años y me desempeño como developer en Pigmalion Software, voy a contarles cómo comenzó mi interés por la tecnología y logré recibirme de Ingeniería en Sistemas Informáticos.
María Moreyra, Desarrolladora en Pigmalion Software.

Todo comenzó en la secundaria, cuando elegí la orientación de Ciencias Físico Matemáticas. Desde pequeña me habían atraído las matemáticas y todo lo relacionado a ellas, por eso a la hora de elegir no tuve dudas. Sin embargo, me encontré con la materia Algoritmos y Programación -de la cual no tenía idea de qué se trataba- pero que despertó mi interés desde el primer momento.

Al finalizar la secundaria, comencé a estudiar Ingeniería en Sistemas en la UBA, hice el CBC y el primer año de la carrera, pero por cuestiones personales y la falta de tiempo tuve que abandonar la carrera.

Luego de unos años, no estaba satisfecha laboralmente. Mi deseo era trabajar haciendo lo que me gustaba, pero no era fácil insertarme en el mundo de la tecnología, ya que no tenía experiencia en el rubro. Entonces decidí retomar los estudios, preferí apuntar a cursar una tecnicatura en Sistemas, debido a que eran menos años. Fue una decisión difícil, ya que tenía una familia formada y comprometerme con el estudio implicaría mucho más esfuerzo.

Comencé la tecnicatura

Durante la cursada me he cruzado con muchos desafíos. La mayoría de mis compañeros eran hombres, tenían experiencia laboral y mucho conocimiento en sistemas. Al lado de ellos me sentía sapo de otro pozo. De a poco me fui acomodando, ese temor y prejuicio que sentía fue desapareciendo. Luego de 4 años cumplí el objetivo, y ya para ese entonces trabajaba en Pigmalion Software.

Sin embargo, sentía que el objetivo no estaba cumplido por completo, para obtener la Ingeniería en Sistemas, debía cursar 19 materias más. Era consciente de que no iba a ser nada fácil, porque lo había pasado. Tenía que volver a organizarme en lo laboral, familiar y académico, y eso implicaba dejar muchas cosas de lado… vivir en contra del reloj y pasar por momentos estresantes. Pero aun así, decidí seguir y confiar en que podía hacer todo, de cierta manera me había acostumbrado a llevar ese ritmo de vida.

Intuición y acción 

Me propuse cursar todas las materias en dos años. Nadie me apuraba, pero aun así yo quería hacerlo en ese tiempo. Me auto exigí al máximo. En muchas oportunidades tuve ganas de abandonar, sentía que todo me superaba, que laboralmente no estaba cumpliendo, y un sin fin de cuestiones que me tiraban para atrás y me hacían replantearme si debía seguir adelante. Pero no me rendí y pude lograrlo, con el apoyo de mi familia y todo el equipo de trabajo de Pigmalion software.

Pigma me brindó su apoyo, me escuchó y me alentó en los momentos en los que sentía que no podía seguir adelante, agradezco pertenecer a un grupo de trabajo con excelentes profesionales con mucha calidez humana.

En lo personal me siento orgullosa de este gran logro, que además me ha dejado la enseñanza de que nunca es tarde para cumplir los objetivos que nos proponemos alcanzar, y que jamás hay que bajar los brazos ante las adversidades. Debemos seguir adelante, porque en algún momento llegaremos al objetivo, nada es imposible si ponemos todo de nosotros.

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